Ahora lo nuevo, las infracciones por medio de las cámaras, seguimos quitando una por una las piedritas para limpiar un terraplén.
¿Es acaso que creemos que 5, 10 o 50 cámaras van a remediar los problemas viales de nuestro país? No lo creo, es muy fácil llenarse la boca de palabras, diciendo: “estas son cámaras de última tecnología”; pero no sería conveniente, también implementarlas en carreteras de primer mundo? Carreteras donde los límites de velocidad no sean los de hace 30 años.
Es cierto, debemos hacer algo para solucionar la gran cantidad de inconvenientes que tenemos en nuestras vías, pero es acaso, que los gobernantes de nuestro país creen que estas cámaras servirán para algo, mientras nuestras “autopistas” sigan como están. Lo que necesitamos no son cámaras, son leyes, carreteras y una cultura de primer mundo.
Los que hemos tenido la oportunidad de conocer otros países diríamos cosas como: es que en Estados Unidos si tienes leyes fuertes o es que en Europa si respetan las señales de tránsito; pero los que también hemos ido a países pobres nos damos cuenta que no son solo leyes o solo tecnología de punta, es un todo. Como es posible que en Cuba, un país con tanto problema social, si tengan una cultura de respeto en las vías públicas, por ejemplo: cuántos de nosotros hemos disminuido la velocidad al ver un paso peatonal? Creo que sin hacer una encuesta, lograríamos darnos cuenta de que un 90% (siendo optimistas con ese 10% restante), ni siquiera se preocupa por frenar un poco; pues en Cuba, si los respetan. Este tipo de ejemplos, nos dejan claro, uno de los grandes déficits que tenemos en nuestras vías: el respeto.
No es posible que insistamos en tratar de curar un cáncer con una simple aspirina, necesitamos más esfuerzo de parte de los que dirigen nuestro país. Por qué se aferran tanto en creer que con mayor cantidad de partes esto va a cambiar? Es cierto, nuestra cultura vial podría mejorar con soluciones de este tipo, pero solas es imposible que progresen, deberían traer consigo otro tipo de esfuerzos para logran un resultado que beneficie tanto a los conductores y peatones, por ende, a Costa Rica.
Creo que todos los que hemos transitado por las carreteras donde se instalaron estos sistemas, nos hemos hecho el mismo comentario: ésta velocidad es absurda, deberían aumentar los límites. Pero es acaso que esto se hará efectivo hasta que a uno de los diputados o gobernantes se le sancione con una multa de más de 200 o 300 mil colones o será que ellos nunca serán sancionados como nosotros, los simples ciudadanos?
Y es que lo conveniente no son solo multas elevadas, es un esfuerzo mayor lo que necesitamos. Tocando un punto delicado, a cuántos de nosotros o a algún conocido no le han dicho: tengo que hacerle el parte, pero no lo firme y lo apela. Estoy seguro que a varios, si estas multas se prestan mas bien, para que muchas de estas personas ganen un dinero extra por sus servicios, a cambio de no hacer cumplir la ley emitiendo un parte de transito. Ese es el esfuerzo que necesitamos, dejar este tipo de actos en el olvido y tener un respeto, no por un país o por otra persona, sino por uno mismo.
“Lo que es digno de hacerse, es digno de que se haga bien”. Conde de Chesterfield.
No es un tema de poner o no, cámaras en cada esquina, no es un tema de subir o no, los límites de velocidad o de implementar o no, multas más altas que el salario mínimo por ley; es un tema de buscar soluciones completas, y no solamente pedazos.